¿Qué es la cadena de valor?

La cadena de valor es una herramienta que ayuda a determinar las actividades que se llevan a cabo dentro de la empresa y agregan valor al producto o servicio, con la finalidad de brindar la máxima calidad de servicio y producto al cliente, y crear una ventaja competitiva en el mercado.

La definición de cadena de valor fue obra de Michael Porter, un profesor norteamericano.

En este concepto, se afirma que cada etapa del proceso de elaboración y venta de un producto o servicio es determinante para su completa valorización; desde la manera en que se mantiene la relación con los proveedores de materia prima hasta la forma en que se entrega el producto final a los consumidores.

Con la cadena de valor, la empresa es capaz de identificar qué etapas de producción son las responsables de añadir valor al producto y, por lo tanto, desarrollar una estrategia para ayudar a impulsar estas actividades.

De igual manera, se pueden revisar aquellos procesos que no añaden ningún valor, ya sea con el fin de reestructuración o recorte (evitando el desperdicio de dinero y tiempo de producción).

¿Qué elementos componen la cadena de valor?

Según el esquema propuesto por Porter, la cadena de valor se divide en dos grupos principales de actividades:

Actividades primarias: Se pueden definir cinco actividades primarias presentes en cualquier industria: Operaciones, Logística Externa, Logística Interna, Marketing y Ventas.

Actividades de apoyo: Generalmente se clasifican en cuatro categorías: Adquisiciones, Desarrollo Tecnológico, Gestión de Recursos Humanos e Infraestructura.

La Cadena de Valor
El margen es el valor que los productos y servicios de la compañía tienen desde el punto de vista de los clientes, menos los costos.

¿Cómo identificar las actividades que generan valor?

Una forma de identificar eficientemente las actividades que generar valor es analizar que entre más departamentos y personas colaboren en un proceso o entre más niveles de aprobación existan, mayor será la posibilidad de que tener actividades que no generen valor añadido.

En distintas ocasiones, los procesos administrativos y de apoyo poseen una mayor cantidad de actividades que no añaden valor, a diferencia de los procesos directamente relacionados con la fabricación de un producto o la prestación de un servicio.

Cuanto más extensos sean los procesos, existe mayor probabilidad de contener actividades que no añadan ningún valor.

¿Cómo utilizar la cadena de valor de Porter?

Para identificar y entender la cadena de valor de una empresa, es necesario seguir los siguientes cuatro pasos:

1. Identificar las subactividades para cada actividad primaria

Determinar cuáles subactividades crean valor. Teniendo en cuenta que existen 3 tipos de subactividades:

  • Actividades directas: crean valor por sí mismas.
  • Actividades indirectas: permiten que las actividades directas funcionen sin problemas.
  • Actividades de garantía de calidad: aseguran que las actividades directac e indirectas cumplan con los estándares mínimos requeridos.

2. Identificar las subactividades para cada actividad

Determinar las subactividades que crean valor dentro de cada actividad primaria. Por ejemplo, cómo el departamento de recursos humanos puede añadir valor en la logística, en las operaciones, etc.

3. Identificar los enlaces

Es necesarios encontrar los vínculos que existen entre las actividades más valiosas.

4. Buscar oportunidades para aumentar el valor

En este paso es necesario revisar cada una de las subactividades y enlaces identificados, con el fin de analizar cómo se pueden mejorar o cambiar para maximizar el valor ofrecido a los clientes.

Enlaces dentro de la cadena de valor

Aunque las actividades de valor son esencialmente significativas para la identificación de la cadena de valor de una empresa, no son independientes, sino interdependientes.

Como lo afirma Porter, las actividades de valor se relacionan a través de enlaces dentro de la cadena de valor, es decir, son relaciones entre la forma en que se realiza una actividad de valor y el costo o rendimiento de otra. Los enlaces suelen ser muchos, y algunos son habituales entre distintas empresas. Los vínculos más sobresalientes son los que están entre las actividades de apoyo y las actividades primarias.

En conclusión, la adecuada gestión de una cadena de valor por lo general se transforma en una ventaja competitiva, debido a que ayuda a aumentar la rentabilidad de la empresa al identificar y eliminar actividades que no añaden valor a los artículos.

Bibliografía

  • Porter, Michel E. Ventaja competitiva. Creación y sostenimiento de un desempeño superior. Compañía Editorial Continental, 1991.
  • Garralda Ruiz de Velasco, Joaquín. La cadena de valor. IE business publishing, 1999.

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