GESTIÓN DE RIESGOS: CONSULTE UNA GUÍA PARA ELIMINAR PÉRDIDAS

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¿Su gestión de riesgos garantiza la seguridad de su empresa? ¿Considera todos los cambios repentinos en el mercado? ¿Sabes diferenciar una oportunidad de oro de un probable fracaso? Este es el papel de la gestión de riesgos en las empresas, y en este texto conocerás sus principales funciones, su aplicación práctica y sus diferentes tipos.

En este sentido, cabe destacar que, actualmente, la gestión de riesgos es un tema muy importante a la hora de determinar el futuro de las empresas. Es decir, las empresas que son conscientes de los peligros del mercado y reconocen la inestabilidad del mundo globalizado generalmente evitan las mayores pérdidas y aprovechan mejor las oportunidades generadas por la volatilidad empresarial.

¿Estás listo para capacitar a tu empresa en este nuevo requerimiento del mercado?

¿Qué es la gestión de riesgos?

Para entender la gestión de riesgos debemos entender las raíces de este término. La palabra “riesgo”, por tanto, se refiere a la probabilidad de peligro o amenaza, mientras que la palabra “gestión” se refiere al acto de administrar. Por tanto, es fácil concluir que la gestión de riesgos es la conducta para gestionar posibles pérdidas.

Sin embargo, la gestión de riesgos no se ocupa sólo de las pérdidas, sino que también está directamente relacionada con el reconocimiento de oportunidades. En otras palabras, los posibles riesgos para el mercado, si se identifican correctamente, pueden convertirse en el diferenciador de una empresa de muchas otras del mismo sector. Es decir, si no fueran capaces de gestionar los riesgos satisfactoriamente.

Gestión de riesgos y cumplimiento: comprenda la diferencia

Mucho está relacionado con la función de cumplimiento con la gestión de riesgos. Sin embargo, a pesar de estar vinculados e interdependientes en diferentes situaciones, no son lo mismo. Por tanto, la idea de cumplimiento es desarrollar la empresa de acuerdo con las leyes y estándares del sector. Esto evita desacuerdos con la legislación y problemas fiscales que, debido a la alta burocracia del país, a menudo perjudican gravemente a las empresas.

Por ejemplo, el cumplimiento es la gestión de riesgos dirigida únicamente al cumplimiento de las leyes y regulaciones. En otras palabras, la gestión de riesgos facilita la implementación del cumplimiento y viceversa. Sin embargo, la gestión de riesgos apunta a varias otras formas de evaluar y cuantificar posibles problemas, no limitándose a cuestiones tributarias.

¿Para qué sirve la gestión de riesgos?

La idea central de la gestión de riesgos es aplicar técnicas para proteger a la empresa de posibles amenazas. Dicho esto, la gestión de riesgos tiene como objetivo velar por el entorno interno de la empresa, junto con todos sus factores, como la jerarquía, las condiciones laborales o incluso la cultura organizacional. Además, la posición de la empresa en el mercado también debe pasar por una gestión de riesgos, con una ágil identificación de oportunidades y amenazas.

En este contexto, cabe mencionar la ISO 31.000, el estándar internacional para la gestión de riesgos. Esta norma considera varias áreas de actividad, por ejemplo, planificación financiera, operaciones de gestión y procesos de comunicación. Por ello, se plantean propuestas técnicas y recomendaciones para garantizar la seguridad en el lugar de trabajo en todo momento.

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En definitiva, la función de la gestión de riesgos es aumentar la facilidad y agilidad con la que se identifican los problemas a corto, medio y largo plazo. Por tanto, el objetivo considerado al implementar la gestión de riesgos es minimizar, o incluso evitar, los problemas antes de que comprometan el funcionamiento armonioso de la empresa.

Beneficios de la gestión de riesgos

Las empresas obtienen muchos beneficios cuando se adhieren a una gestión de riesgos eficiente, con beneficios que se extienden desde la base de empleados hasta la cima de la corporación. Por ejemplo, al implementar esta gestión se facilita la toma de decisiones por parte de la dirección de la empresa, ya que tendrán una base de datos considerando cómo afrontar problemas futuros.

Además, como se mencionó anteriormente, existe un gran potencial para aprovechar las fluctuaciones del mercado, ya que, si se identifican con anticipación, es posible utilizarlas para lograr un gran crecimiento empresarial. Además, si se identifican rápidamente las fluctuaciones negativas, es factible desarrollar un plan destinado a reducir los daños y pérdidas.

Tipos de gestión de riesgos

Naturalmente, con tal amplitud de actividad, hay maneras de diversificar la gestión de riesgos, para apuntar sólo a un sector específico. Para lograrlo existen diferentes tipos de gestión de riesgos indicados para un objetivo determinado, son:

Gestión de riesgos de mercado

La gestión del riesgo de mercado implica el ideal de preparar a la empresa para posibles fluctuaciones de precios, por ejemplo, planificar opciones que eviten posibles aumentos en el costo de las materias primas. Dicho esto, el objeto de estudio en este caso es el mercado y sus consecuencias sobre la empresa, teniendo como parámetros el precio de las acciones, tipos de cambio, correlaciones, etc.

Gestión del riesgo de crédito

Este tipo de gestión de riesgos muchas veces pasa desapercibida, sin embargo, es en tiempos de crisis cuando se vuelve más necesaria. Valora la posibilidad de que el cliente incumpla el pago de cualquier tipo de deuda.

Sin embargo, como el incumplimiento es muy difícil de predecir, se recomienda que, para la gestión del riesgo crediticio, la empresa evalúe las condiciones del cliente y sea cuidadosa al otorgar el crédito.

Gestión del riesgo de liquidez

Esta es la posibilidad de un desajuste entre los flujos de pagos y cobros, lo que resulta en la incapacidad de cumplir con las obligaciones y compromisos financieros. Por tanto, la falta de liquidez genera dificultades para pagar a terceros.

La gestión de este riesgo implica principalmente una planificación detallada del flujo de caja, especialmente ante posibles crisis financieras.

Gestión del riesgo operativo

Finalmente, la gestión del riesgo operacional es aquella que evalúa la probabilidad de que ocurran problemas físicos internos y externos en la empresa. Es decir, los riesgos operativos están relacionados con la climatología, la posibilidad de huelgas, problemas mecánicos, personas y sistemas inadecuados o fallidos, etc. Sin embargo, para mantener este tipo de probabilidad es necesaria una evaluación personalizada de la empresa.

Ejemplos de tipos de riesgo

Para tener una buena gestión de riesgos en su empresa, es importante conocer algunos de los posibles riesgos que pueden presentarse, entre ellos:

  • Errores de logística
  • Accidentes ambientales
  • Accidentes de trabajo
  • Pérdidas de recursos clave
  • Problemas con la gestión de inventario.
  • Aumento no planificado de los costos.

6 pasos de la gestión de riesgos

Ahora que hemos cubierto los tipos de gestión de riesgos, queda la pregunta de cómo poner todos estos datos en práctica. Por lo tanto, para aplicar la gestión de riesgos de manera efectiva en su empresa, existen 6 pasos ideales a seguir.

Compruébalo a continuación:

  1. Planificación: en esta etapa se decide cómo se realizará la gestión, la metodología que se utilizará, así como las herramientas involucradas;
  2. Identificación: en este punto se investiga a qué riesgos está expuesta su empresa, así como todos los aspectos de incertidumbre;
  3. Análisis cualitativo: aquí se realiza el análisis de la importancia del riesgo, con base en escalas promedio de impacto y probabilidad;
  4. Análisis cuantitativo: con precisión numérica, proporcionada por el análisis de datos, investigar los posibles impactos de los riesgos;
  5. Planificación de respuesta: en esta parte se crea un plan de acción que pueda superar el problema en caso de que se materialice un riesgo;
  6. Monitoreo: finalmente, utilizar indicadores confiables para monitorear el comportamiento de riesgo en tiempo real.

3 herramientas de gestión de riesgos

Existen varias herramientas que facilitan la gestión de riesgos, desde la identificación hasta el seguimiento. Por eso, conoce más sobre 3 herramientas efectivas para acelerar este proceso:

  1. ¿Y si?: también conocido como “¿y si?”, consiste en hacer preguntas para identificar posibles riesgos, por ejemplo: ¿y si faltan materias primas? ¿Qué pasa si ocurre una huelga? O incluso, ¿qué pasa si la competencia lanza un producto mejor? Es a partir de las respuestas a estas preguntas que se busca un plan de acción para superar estas probabilidades adversas.
  2. PFMEA (Process Failure Mode and Effective Analysis): o “Análisis modal de fallos y efectos”, es un método analítico para identificar rápidamente problemas, ya durante la etapa de desarrollo del producto.
  3. Matriz GUT (Severidad, Urgencia y Tendencia): en este método, todos los riesgos identificados reciben una puntuación del 1 al 5 en cada uno de los criterios GUT. Estos puntajes luego se multiplican y los riesgos con los resultados más altos se considerarán los riesgos más importantes a prevenir.

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